En la sociedad Caral, en el valle de Supe, se produjo algodón nativo en colores pardo, marrón y crema. La abundancia de esta fibra, dócil y resistente, permitió el desarrollo de una fina textilería. Como parte del proyecto arqueológico en la Ciudad Sagrada de Caral, en los últimos años se ha incentivado a las mujeres tejedoras de la zona a organizarse y a revitalizar las técnicas del tejido, inspirándose en la iconografía de Caral, para producir prendas contemporáneas. Esta nueva producción, anclada en la tradición, contribuye a la calidad de la vida de las familias del valle de Supe. Esta asociación tuvo una destacada participación en el espacio Ruraq Maki, hecho a mano que el Ministerio de Cultura implemento en la XII Feria Internacional Expotextil 2017.
